domingo, 17 de febrero de 2019

Nínfula


Juguemos a los sentimientos suicidas,
a pintarme con permanente en la piel
todas las veces que me han roto el corazón,
para que me susurres al oído,
que vas a correr esa tinta a orgasmos,
y tatuar mis heridas con tus labios,
escribir una historia de amor
que comienza llorando y acaba en sexo,
haciendo esas cosas que solo tú sabes hacer,
esos secretos que te he desvelado con la mirada,
ocultos en fotografías en blanco y negro,
que intentan de dar un poco de color a mi vida,
teñida de gris desde que la primera vez
que me escribiste en la espalda:
Fuimos una historia de la que nunca me acordaré

Diodoro Mateo

viernes, 8 de febrero de 2019

Atardeceres sin besos


Otra vez peleado con mis sentimientos,
buscando un sitio donde esconderme,
siempre que huyo acabo haciendo círculos,
¿Por qué yo?
No era diferente a cualquier otro,
y ahora soy el circo de aquellos que me odian,
he llegado a pensar que mi nombre
es un número en la ropa,
una marca que intenta definir
lo que otros piensan de mí,
cansado de rutinas escritas en los vicios,
de vivencias de monotonía y amores inacabados,
los días solo tienen sentido cuando atardece,
la noche se convierte en unos labios que se cierran,
sellando la comisura que expira tu último aliento,
un final que señala la bajada del telón en un teatro,
escondiendo entre los aplausos del público,
la lágrima de la única persona que entendió la obra

Diodoro Mateo

lunes, 14 de enero de 2019

Regreso al futuro


A mi novia...
Cambié las tardes solitarias
por los atardeceres rojizos a tu lado,
y es que...
eres capaz de ver orden en mi caos,
de completar todas aquellas palabras
que los nervios me traban,
es increíble que cada vez que me ves
intentas descifrar el misterio que soy,
no sé si fue el azar de esa carta inesperada
o la bola que antes de caer a la ruleta
ya tiene número y color,
pero te llevaba escribiendo demasiadas noches en vela,
y una tarde de diciembre
acabamos enredados en nuestros sueños,
dormidos en la misma cama,
aquella que vio cómo nos mordíamos los labios

A mis amigos...
Me sigue pareciendo un sueño imposible,
que haría llorar hasta a Morfeo,
el chico tímido que se escondía tras una Gameboy,
que no hablaba con nadie
y solo quería terminar las clases y salir corriendo
ahora ha aprendido a volar,
me pasé toda mi adolescencia soñando mucho
y bebiendo muy muy poco,
tan dormido estaba que mis besos y mis copas
se podían contar con los dedos de una mano,
ahora todos esos sueños de adolescente,
son un tenue recuerdo comparado
con todas las experiencias que hemos vivido,
y una mota de polvo de lo que nos queda por vivir

De mi yo del presente a mi yo del pasado, sigue luchando Diodoro Mateo

miércoles, 2 de enero de 2019

No encontraste Narnia, me encontraste a mí

Frente a lo que te digan, soy un diario;
con páginas escritas y por escribir,
con olor a tinta y a lágrimas de domingo por la tarde,
soy la letra de esa canción que Van Gogh nunca escribió,
esas rosas que nunca trajiste bajo la lluvia,
que se quedaron en el carrito de esa chica de la feria,
soy ese cristal que se cayó mil veces al suelo,
afilado y sucio,
la trampa perfecta para un corazón inexperto;
y es que sin darme cuenta,
he ido infectando todo aquello que besaba,
así que busque la esquina más oculta,
del armario más imperfecto que encontré y allí me dormí,
escondido de mí mismo,
llorando por amores que no había tenido;
y allí, aislado de todo corazón que supiera latir,
me encontraste;
me envolviste en tu bufanda y me llevaste a casa,
te desnudaste y me metiste en la bañera contigo, sin miedo a que te cortase;
y cuando el agua limpió mi fragmentado cuerpo,
me acercaste a tus labios y me besaste
¿POR QUÉ SI ESTOY ROTO?
Y con una sonrisa me narraste una historia,
cogieron tu corazón y lo estamparon contra el suelo,
donde estuviste años pegando trozos
esperando volver a tener un corazón que brillase,
pero te diste cuenta de que la piel no refleja,
y que solo un cristal puede encajar con otro cristal,
y ser capaces de brillar como un espejo
en un mundo de carne y hueso
Diodoro Mateo

domingo, 9 de diciembre de 2018

El bardo y la nieve


Escondió entre sus labios una balada triste recitada con un susurro una fría noche de diciembre. Allí se quedó sentado en la calle sobre el suelo con una guitarra en la mano, tocando las pocas notas que sus helados huesos le permitían. De las cuerdas brotaban notas que el viento arrastraba por las ventanas de la calle. Un cuento recitado por una voz atónita, helada por la nieve que caía del cielo que parecía hacer llorar a las mismísimas nubes. De rostro alegre una chica se asoma al balcón, con los ojos aún cerrados de haberse despertado. Y ahí se quedó mirándole, absorta en ese cuento que cada vez se iba volviendo más real y menos fantástico, sin articular palabra y escondida tras la distancia y la nieve. Desde allí vio cómo tras caer una lágrima de los ojos del impasible bardo, cerró los ojos y se durmió sobre la calle, poco a poco cerrando los labios hasta sumirse en el sueño que le hiciera recordar, y un último aliento dejar escapar. Un cuento de Navidad que se tatuó en la mente de aquella chica, y como por arte de magia una lágrima brotó de sus ojos. Sabiendo que aunque no supiera su nombre siempre le recordaría tocando en esa esquina.
Diodoro Mateo

domingo, 2 de diciembre de 2018

Protagonista sin papel


Soy el chico tímido que se esconde tras una hoja,
que se sienta a escribir con la luna como luz,
que llora cuando muere el protagonista
de esa historia de amor que nunca fue,
el pequeño aprendiz de mago que sueña
con pertenecer a tu misma casa de Hogwarts,
y desvelar todos los secretos
que se esconden en s(t)u interior,
soy ese artista que pinta un "Te quiero"
con el rojo de su sangre,
mientras roza con su yema el rojo de tus labios,
un fotógrafo que capta tus ojos en blanco y negro,
y las gotas de lluvia sobre tu desnuda piel,
el escritor de una novela negra donde tú eres la víctima
y yo el verdugo sin amor.
Diodoro Mateo

lunes, 5 de noviembre de 2018

Poema sin nombre


Te invito a jugar con el riesgo de nuestras mentes,
a tentarnos a abrir heridas del pasado,
a sentarnos en el sofá y por una noche,
cambiar Netflix por las lágrimas,
porque de vez en cuando necesitamos desahogarnos,
con esa persona que sabes que llorará contigo,
es humano equivocarse y volver a levantarse,
y contigo quiero equivocarme
y levantarme un millón de veces,
una por cada vez que he deseado volver a estar juntos,
sentados frente a la tele con esa serie que nos vuelve locos,
o escondiendo caricias entre algún que otro verso,
de esa poeta que te escribe, sin saber tu nombre
Diodoro Mateo

domingo, 28 de octubre de 2018

Fotografía olvidada


Cierros los ojos y las voces desaparecen,
el frío deja de recorrer mis huesos y me siento libre,
soy un cuerpo inerte, sin vida en su interior;
esperando volver a sentir unos labios en mi cuello,
siento que soy un rompecabezas,
tan macabro como sensual,
herido de muerte sin sangre en mi piel,
esa cuchilla que te libera de las ataduras de tus manos,
leer mis letras es como besar una foto vieja,
te hace llorar, aunque creas que ya no te quedan lágrimas;
te invita a cerrar los ojos por un momento,
pero el papel está afilado, y no ves lo que tocas;
te acabas cortando,
y sangras, a pesar de pensar que tu corazón ya no late;
estos son los versos ocultos en mi mente,
lo que escribo al ver lo que fuimos y lo que somos
Diodoro Mateo