domingo, 9 de diciembre de 2018

El bardo y la nieve

Escondió entre sus labios una balada triste recitada con un susurro una fría noche de diciembre. Allí se quedó sentado en la calle sobre el suelo con una guitarra en la mano, tocando las pocas notas que sus helados huesos le permitían. De las cuerdas brotaban notas que el viento arrastraba por las ventanas de la calle. Un cuento recitado por una voz atónita, helada por la nieve que caía del cielo que parecía hacer llorar a las mismísimas nubes. De rostro alegre una chica se asoma al balcón, con los ojos aún cerrados de haberse despertado. Y ahí se quedó mirándole, absorta en ese cuento que cada vez se iba volviendo más real y menos fantástico, sin articular palabra y escondida tras la distancia y la nieve. Desde allí vio cómo tras caer una lágrima de los ojos del impasible bardo, cerró los ojos y se durmió sobre la calle, poco a poco cerrando los labios hasta sumirse en el sueño que le hiciera recordar, y un último aliento dejar escapar. Un cuento de Navidad que se tatuó en la mente de aquella chica, y como por arte de magia una lágrima brotó de sus ojos. Sabiendo que aunque no supiera su nombre siempre le recordaría tocando en esa esquina.
Diodoro Mateo

domingo, 2 de diciembre de 2018

Protagonista sin papel


Soy el chico tímido que se esconde tras una hoja,
que se sienta a escribir con la luna como luz,
que llora cuando muere el protagonista
de esa historia de amor que nunca fue,
el pequeño aprendiz de mago que sueña
con pertenecer a tu misma casa de Hogwarts,
y desvelar todos los secretos
que se esconden en s(t)u interior,
soy ese artista que pinta un "Te quiero"
con el rojo de su sangre,
mientras roza con su yema el rojo de tus labios,
un fotógrafo que capta tus ojos en blanco y negro,
y las gotas de lluvia sobre tu desnuda piel,
el escritor de una novela negra donde tú eres la víctima
y yo el verdugo del amor.
Diodoro Mateo

sábado, 10 de noviembre de 2018

Requiem, para soñar

Cogí el teléfono y esa fue nuestra última llamada,
me respondiste con lágrimas en los ojos,
nunca pensé que lo que empezó como un juego,
nos llevaría a acabar así,
somos carte putrefacta, camino del cadalso;
suspirando por chutarnos una última vez,
encerrados tras nuestras propias paredes,
durmiendo sobre los sueños que quebramos en mil pedazos,
cambiamos la ilusión de volver a vernos,
por la sonrisa de drogarnos juntos,
los gemidos del sexo,
por los sudores de la abstinencia,
y ahora estás al otro lado del teléfono,
diciéndome que son tus últimas palabras,
tu salida frente a esta agonía,
tu carta de despedida

Diodoro Mateo

lunes, 5 de noviembre de 2018

Poema sin nombre


Te invito a jugar con el riesgo de nuestras mentes,
a tentarnos a abrir heridas del pasado,
a sentarnos en el sofá y por una noche,
cambiar Netflix por las lágrimas,
porque de vez en cuando necesitamos desahogarnos,
con esa persona que sabes que llorará contigo,
es humano equivocarse y volver a levantarse,
y contigo quiero equivocarme
y levantarme un millón de veces,
una por cada vez que he deseado volver a estar juntos,
sentados frente a la tele con esa serie que nos vuelve locos,
o escondiendo caricias entre algún que otro verso,
de esa poeta que te escribe, sin saber tu nombre
Diodoro Mateo

domingo, 28 de octubre de 2018

Fotografía olvidada


Cierros los ojos y las voces desaparecen,
el frío deja de recorrer mis huesos y me siento libre,
soy un cuerpo inerte, sin vida en su interior;
esperando volver a sentir unos labios en mi cuello,
siento que soy un rompecabezas,
tan macabro como sensual,
herido de muerte sin sangre en mi piel,
esa cuchilla que te libera de las ataduras de tus manos,
leer mis letras es como besar una foto vieja,
te hace llorar, aunque creas que ya no te quedan lágrimas;
te invita a cerrar los ojos por un momento,
pero el papel está afilado, y no ves lo que tocas;
te acabas cortando,
y sangras, a pesar de pensar que tu corazón ya no late;
estos son los versos ocultos en mi mente,
lo que escribo al ver lo que fuimos y lo que somos
Diodoro Mateo

jueves, 25 de octubre de 2018

Amor de Coca-cola


¿Por qué llora la coca cola?
Llora porque el sol quema,
el tiempo va derritiendo las gotas que la enfrían,
sabe que caliente nadie la querrá,
ella debe estar fría, casi congelada;
para refrescar unos labios que no la quieren,
solo la usan hasta consumirla
Pobre Coca-Cola que cuando la beban,
ya nadie la querrá,
quedará esperando su amargo final,
olvidada en una caja, esperando volver a brillar;
o fragmentada en mil cristales,
sin unos labios... Volver a rozar
Diodoro Mateo

lunes, 15 de octubre de 2018

Muérdete el labio


Tantos años escondido entre las paredes
de esta ciudad muerta,
en las sombras de ilusiones quebradas y cristales rotos,
con canciones tentando a mi mente,
y sueños imposibles a mi insomnio,
lo atractiva que es la realidad a través de una pantalla,
encerrado entre muros de perfección y metas inalcanzables,
eres una perversión en un mundo de santos pecadores,
y no sabes como atrae un misterio como tú,
a una mente insana como la mía,
que busca continuamente aventuras
entre las piernas de una suicida,
es como una vela que puede acabar olvidada y llena de polvo,
o arder hasta consumirse calentando una piel,
devolviendo el color rojo a unos labios,
y la pasión a un frío corazón,
ya nada tiene color en mi visión de grises,
vivo en un mundo en blanco y negro,
donde las pocas horas que duermo,
sueño con que seas esa vela que ilumine mi oscuridad

Diodoro Mateo

martes, 9 de octubre de 2018

Amor de puta


Los días de lluvia, esos en los que oyes el mar gritando;
son para pasarlos en casa, entre las sábanas;
escondido con tus sentimientos,
como si el mundo se fuera a parar por leer,
somos tan ilusos como ciegos que a veces,
creemos que el amor es cosa de dos...
y que la edad no importa,
que no nos damos cuenta que solo lo descubrimos,
cuando nos rompen el corazón, una y otra vez;
que los ignorantes somos los poetas,
y las putas quienes nos dan lecciones siempre,
son días para estar triste, porque ser... Lo somos;
porque ansiamos aquello que no podemos tener,
y cuando hablamos de los sentimientos,
siempre acabamos llorando,
en mi caso llorando y escribiendo,
esperando a esa persona que me abra los ojos,
que me quite de la cabeza ese quiero pero no puedo,
que me bese y me haga el amor,
en las mismas sábanas en las que he llorado,
y me recuerde que soy triste... Pero sé sonreír

Diodoro Mateo